Miguel de Cervantes: Rastros judíos en el Quijote

CONFERENCIA:

MIGUEL DE CERVANTES: RASTROS JUDÍOS EN EL QUIJOTE
Julio González Alonso

UNIVERSIDAD DE DEUSTO.- SALA GÁRATE, 28 de febrero de 2020

GUIÓN.-
1.- Acerca del tema y su interés
2.- De la intencionalidad de la obra
3.- Las diferentes lecturas del Quijote
4.- Mis lecturas y pequeños descubrimientos
5.- Precedentes literarios e influencias en el Quijote
6.- Retomando los rastros judíos
7.- El caso particular de la aventura de los molinos de viento
8.- Lo que podemos o queremos ver en la aventura del vizcaíno
9.- Lo visto –grosso modo- en otras circunstancias del Quijote
10.- Para concluir

1.- DEL TEMA

Para que una obra suscite interés es necesario que concurran en ella suficientes elementos, internos y externos, que la conviertan en materia de conversación, discusión, acuerdos y desacuerdos; seguramente su contenido apuntará a alguna cuestión vital de la sociedad o del ser humano y sus contradicciones, o abra un interrogante que todos queremos o creemos saber responder, aunque sea a medias. Otro asunto será el de su futuro o posteridad, si es que la obra lo consigue.

El Quijote, de entrada, se nos presenta como un libro de libros; es decir, un gran libro que incluye otros en forma de novelas, cuentos y poemas sin que se pierda o abandone la historia principal. Esta historia principal, la de un hidalgo metido a caballero andante acompañado de un labrador metido a escudero y a lomos de su rucio, se desarrollará en medio de otras historias de estilos tan diferentes como las novelas pastoriles o de cautivos, sin perder el hilo del argumento y montando una trama compleja que creará la tensión narrativa. Sigue leyendo

Thalassa.- Rafael Lorente

Thalassa
Memorias de una Almería insólita
Rafael Lorente

Instituto de Estudios Almerienses, 1994

He vuelto a releer Thalassa. Una relectura ya lejos de aquel verano de 1994 cuando pasando el mes de agosto en Agua Amarga, nos acercamos a la presentación hecha en el castillo de Rodalquilar. Es éste un libro curioso, entre memoria autobiográfica y cronicón que recoge a partes iguales los paisajes, la vida y el ambiente de la costa almeriense de los años 70 del pasado siglo entre Mojácar, Carboneras y Agua Amarga, principalmente.

Rafael Lorente (1924/1990), con estilo desenvuelto e incluso provocativo pinta los paisajes almerienses con pinceladas a veces muy coloristas y retrata, sobre todo, al paisanaje con que se cruza convirtiendo a cada lugareño en personaje y protagonista, descubriendo grandezas y miserias, ambiciones, filias y fobias, junto a sueños –equivocados o no- y proyectos, pero, sobre todo, ambiciones de los allegados, gentes de la cultura y el arte, arquitectos, médicos, empresarios, emprendedores y aventureros, ramplones unos, otros cursis y vulgares, idealistas o románticos, en busca de su parte en el pastel de la especulación turística en el último baluarte de los últimos kilómetros de litoral levantino virgen. En el empeño menudearán sus luchas y venganzas incluso cuerpo a cuerpo. Sigue leyendo

Dulcinea del Toboso, una nueva mirada

Dulcinea del Toboso, una nueva mirada

El personaje de Dulcinea, stricto sensu, lo podemos tomar por la dama idealizada del hidalgo don Quijote cuando decide echarse al mundo en busca de aventuras al modo de los antiguos caballeros andantes. Podemos entender que Dulcinea encarna el amor caballeresco. Y podemos reflexionar sobre lo que dicho amor significa, cómo se construye, cómo actúa y cómo determina la conducta de don Quijote (Dulcinea, el amor y las mujeres.– en este mismo cuaderno).

Pero, naturalmente, caben otras interpretaciones de este personaje y del Quijote. La escritora e investigadora Doninique Aubier nos ofrece una de ellas, arriesgada y sugerente, en su libro “Don Quijote, profeta y cabalista” (Ediciones Obelisco, 1981). En su interpretación del Quijote como libro que encierra las claves para una lectura a la luz del Zohár, escrito por Moisés de León en el siglo XIII, Dulcinea –que en una lectura literal es la dama idealizada del caballero- cobra otra dimensión y significado.

Vale la pena considerar sus hipótesis y explicaciones partiendo del supuesto de que el Quijote sea un libro encriptado, un tratado monumental del conocimiento en lenguaje cabalístico. Tendremos en cuenta que cuando don Quijote acomete una aventura reclama siempre de su victoria solamente una cosa: que se reconozca la superioridad en todo de Dulcinea. Es Dulcinea quien inspira a don Quijote el ansia de “restaurar la justicia”, de corregir los errores y volver a la senda del bien. Observamos cómo el caballero actúa en nombre de la Verdad, el Verbo. Y el Verbo es designado por los judíos mediante el nombre femenino de Schekina o Gloria de Dios que es quien se dice que acompaña a los judíos en su exilio errante. Tenemos, pues, a un caballero andante o “errante”, invocando la Gloria de Dios, que es femenina en el ideario judío. En España se filtra en lo popular esta misma idea, de tal modo que en muchos lugares de Andalucía todavía cuando un hombre presenta a su mujer, dice: “aquí, mi gloria”. Es de suponer que hace 400 años esta idea no resultara en modo alguno extraña. Don Quijote es aquí totalmente judío; lo que ha aprendido de los libros (novelas de caballería o según D. Aubier, el Zohár) lo representa en Dulcinea –Dulzura- sobre la apariencia sólida de una campesina del Toboso. Sigue leyendo

A solas con Huidobro (3)

En el viaje a Itaca
viajando por Chile (3)

Pasa el tiempo. Cambian las cosas con los años. La incesante juventud de Itaca se aleja y en esta isla ahora el viajero se detiene para mirar el horizonte circular de azules, sin determinar cuál es principio y donde se encuentra la frontera del término. A fin de cuentas, qué más da. La historia volverá con sus meandros, sus corrientes de aguas rápidas y sus aguas sosegadas de eneas y carrizales en los tramos bajos del río de las dudas, de las preguntas, de las posibles o imposibles respuestas, antes de entregarse a este mar que se abre en rutas infinitas para cerrar el laberinto del camino a Itaca. Qué más da. Te anunciaba Kavafis con su voz íntima y solemne la inutilidad de llegar al pasado, o cantaba su imposibilidad.

Ya las costas de la juventud son memoria de olas. Nada vuelve. Pero mientras el viaje continúe, todo está a nuestro alcance, es posible y retorna a pasar por nuestro corazón, que es recordar.

No he sido avaro de mi vida,
No fui avaro de mis naves de lumbres. No he regateado las descargas de mi corazón, ni la electricidad de mis pupilas.
*
El mañana es mío. Será mío otra vez como el destino inapelable de la luz, como el terciopelo de los besos que miden la eternidad.
Y un día habrá un pañuelo entre dos estrellas y será el adiós definitivo.
Entonces dirán: Llevaba en sus ojos la piedra filosofal, y otros viajeros reconocerán otra vez las huellas pesadas bajo el fardo de los tesoros astrales.

(Vicente Huidobro- Irreparable. Nada es irreparable)

González Alonso

A solas con Huidobro (2)

El eco austral
viajando por Chile

Hablan. Oigo que hablan. Oigo a los que hablan. Hablan de revolución. Hablan de lo divino y de lo humano. Hablar es teorizar. La acción es la consecuencia práctica de la revolución, del hecho revolucionario que todo lo transforma orientado a un futuro –se supone- mejor para la humanidad. ¿Pero cuáles son los actos revolucionarios? Más allá de los estereotipos, yo sé que el primer acto revolucionario es la amistad. Y el amor. Así, piedra a piedra, una visión nueva del mundo se amasa y construye.

Pueden parecer palabras gastadas. Amistad, revolución, libertad, amor. Pueden parecer, incluso, palabras vacías. O palabras vaciadas. Pueden ser polvo molido en las grandes muelas del tiempo. Pero no pueden, libertad, amor, revolución, amistad, arrancarse de los días en que florecían en las miradas, agitaban los pechos y alentaban en los latidos de los corazones. Los días, sin duda, más bellos de la juventud. Los días de reuniones intempestivas, citas, libros y canciones en torno a una sobremesa, manifestaciones, conversaciones en el rincón apartado de una cafetería, la esquina de una librería o a la salida de un cine.

Y entonces –después- llegan los niños a la clase, los adolescentes detrás de los pupitres, y con todos ellos –promesa de futuro- se levantan aires y vendavales, asambleas de sueños y entrega generosa. Llegan los alumnos con sus nombres y voces y con una agua fresca en la boca, savia de las nuevas palabras que alcanza las raíces de los retoños recién plantados, los que mañana serán amplios paseos de alamedas y libertad, esplendor de sonrisas,

Vida que viene entre enigmas y cubierta de noches
Como un gran solloza que se desliza por el otro lado del cielo.

(Vicente Huidobro- Soledad inaccesible)

González Alonso

El Renacimiento. Humanismo y erasmismo en Cervantes y el Quijote

El Renacimiento. Humanismo y erasmismo en Cervantes y el Quijote

El desafortunado lance de Miguel de Cervantes con Antonio Sigura (1568), maestro de obras de la Corte, en el que éste acabó malherido y Cervantes condenado a la amputación de su mano derecha, hizo que el autor del Quijote saliera de España huyendo del castigo y viniera a parar a la Italia del Renacimiento. Una oportunidad para un Miguel de Cervantes joven, perseguido por la Justicia y temeroso de su pasado judío, que hará lo posible e imposible para eludir la sentencia y ocultar con heroísmo la amenaza de su historia familiar buscando títulos que nunca consiguió e influencias que le valieron poco.

Las contrariedades no consiguieron hacer de Cervantes un resentido; antes bien, con una actitud irónica y hasta elocuentemente estoica, se alzará ante cada revés y nos mostrará un talante positivo sin dejar a un lado la crítica. El humor cervantino es la base inteligente de su escritura. Y a todo ello contribuyeron decisivamente las ideas renacentistas y su paso por Roma, ciudad que, a buen seguro, deslumbraría con su historia y ambiente a nuestro escritor más universal.

No fue nuestro Cervantes hombre universitario. Son bien conocidas sus opiniones sobre muchos de los autores que presumían de haber pasado por la Universidad, aunque la Universidad no hubiera pasado por ellos sino en los aspectos más hueros y artificiosos de la cultura académica. Con una formación equivalente a lo que vendría a ser un Bachillerato Superior, Miguel de Cervantes completó su educación con lo que da la vida y el contacto con el Humanismo y las corrientes reformadoras que se extendían por la Europa de Felipe II.

Sigue leyendo

A solas con Huidobro (1)

Oigo la voz de los amigos
viajando por Chile

El vuelo austral me acerca las voces amigas y, entre ellas, mientras me sumerjo en paisajes que guían la Cruz del Sur, retornan a la memoria los años de los años jóvenes y el alma desbordada de frenética actividad  y una fe que se dolía cuando Salvador Allende moría en Santiago y moría Víctor Jara asesinado con sus canciones de amor y la esperanza prendida en los fuegos revolucionarios de Cuba y esa hoguera libertaria del Che Guevara en tierras bolivianas. Entonces el nombre era también España, y aquellos años agitados de sueños perseguían el final de una terrible dictadura, estrenar libertades, instaurar libertades, escribirlas bajo el amparo de la democracia, ejercerlas. Qué sueño hermoso. Qué voluntad inquebrantable. Sigue leyendo

Baudelaire.- Poesía completa

Ediciones 29.- Barcelona,1976.

Siguiendo con la sana manía de releer textos, me he encontrado con éste del poeta maldito descontento de todos y descontento de él mismo para quien la verdadera realidad no está más que en los sueños y para el que, cuando los sueños se desvanecen no hay otra salida que estar siempre ebrio. Todo se resume en esto: es la única cuestión. Para no sentir el horrible fardo del Tiempo que os rompe los hombros y os inclina hacia la tierra, es menester embriagarse sin tregua. ¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, como prefiráis. ¡Pero embriagáos!

Realmente resulta inquietante la obra de este hombre de quien fue un pálido reflejo su vida. No puedo -ni debo- hacer una exégesis de su obra iconoclasta, contradictoria a veces, siempre demoledora y de gran belleza formal. Vuelven a impresionarme, sobremanera, los versos de Las Flores del Mal. Vayan estos versos como ejemplo. Adjunto el texto en francés, pues -bien es sabido- la poesía no se puede traducir y la versión en español es una simple orientación, en algunas ocasiones bastante desafortunada. Sigue leyendo

Nuevas cartas a un joven poeta

Nuevas cartas a un joven poeta
Joan Margarit

Barril Barral Editores.- Barcelona, 2009

Joan Margarit, con el mismo impulso de Rilke, incluso la misma pasión, nos escribe estas nuevas cartas que si bien parecen dirigidas a los jóvenes poetas, en la práctica alcanzan el buzón del corazón y el entendimiento de cualquier lector de poesía. Y es el caso que ordinariamente lector de poesía y escritor de poesía vienen a coincidir, sin que deje de haber excepciones.

A mí estas cartas del poeta catalán, como las de Rilke, me llegan en edad avanzada, pero quiero pensar que mi escritura, lenta y perezosa y apartada de escuelas, corrientes y movimientos que, además, desconozco, todavía necesita el consuelo de unas líneas escritas con tan buena intención y un cariño, o doloroso amor, inequívoco por la poesía.

Rainer María Rilke

En mi escritura me he apañado con la lectura de la poesía y los poetas que han llegado a mis manos de manera aleatoria y fortuita. No he sido ni soy lector muy animado y, en todo caso, nunca he sido muy riguroso con mis lecturas. Y en este recorrido me he encontrado, como es fácil imaginar, con escritos, poemas y autores que no me han gustado nada y con otros, los menos, que han abierto mis ojos al asombro de la mirada sobre el mundo y movido el corazón y removido los sentimientos, como es caso afortunado de Joan Margarit. Sigue leyendo

La Gitanilla

La Gitanilla – Novelas ejemplares

Miguel de Cervantes Saavedra

Sin pelos en la lengua, Cervantes planta en las primeras líneas de La Gitanilla lo que se decía y pensaba de los gitanos, que ni era poco ni era bueno. No me atrevería a afirmar que el mismo Cervantes participara en todo o en parte de dichas opiniones, pero él las pone negro sobre blanco a la hora de abrir la novela que, siendo ejemplar en muchos aspectos y por definición, nos adentra en un mundo difícil y sórdido en el que regían las leyes particulares, el estilo de vida y los juicios propios, ajenos al común de la sociedad, para descubrir entre sus líneas también lo humano que se atesora entre quienes viven, resisten y sufren dichos mundos y, entre todo ello, lo inefable del amor. Porque La Gitanilla es, en definitiva, una novela de amor juvenil, de enamoramientos y pasiones desbordantes; pero también, aunque parezca difícil de conjugar, de íntegra honestidad y dignidad.

No se ahorra Miguel de Cervantes un merecido final feliz para esta historia de enredos en la que dos jóvenes siguen sus inclinaciones y nos los presenta abrazados a lo que da sentido y plenitud a sus vidas, que no es otra cosa que el amor en su mutua correspondencia. Sigue leyendo