A solas con Huidobro (1)

Oigo la voz de los amigos
viajando por Chile

El vuelo austral me acerca las voces amigas y, entre ellas, mientras me sumerjo en paisajes que guían la Cruz del Sur, retornan a la memoria los años de los años jóvenes y el alma desbordada de frenética actividad  y una fe que se dolía cuando Salvador Allende moría en Santiago y moría Víctor Jara asesinado con sus canciones de amor y la esperanza prendida en los fuegos revolucionarios de Cuba y esa hoguera libertaria del Che Guevara en tierras bolivianas. Entonces el nombre era también España, y aquellos años agitados de sueños perseguían el final de una terrible dictadura, estrenar libertades, instaurar libertades, escribirlas bajo el amparo de la democracia, ejercerlas. Qué sueño hermoso. Qué voluntad inquebrantable. Sigue leyendo

Fantasmas y realidad en la Cueva de Montesinos

Fantasmas y realidad en la Cueva de Montesinos

Entrada a la cueva de MontesinosLa Cueva de Montesinos existe; es uno de los lugares reales de la novela de Cervantes. Lo que en ella ocurrió puede prestarse a interpretaciones de todo tipo; cabría, incluso, una interpretación freudiana de la aventura, similar a la que es posible hacer de otras obras literarias, como es el caso de H.P.Lovecraft en Viajes al otro mundo. Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter. La cueva significa la seguridad del seno materno, según S.Freud. Don Quijote, que en su vida ordinaria de caballero andante está entregado al sueño de soñar,en la cueva cae en el sueño de dormir con ensueños y se sueña a sí mismo despierto. En esta visión del subconsciente se establece una libre asociación de ideas que, una vez afloradas, serán necesariamente sublimadas. Sabemos que los sueños están hechos de retazos y materiales de la realidad, así que en este soñar de dormir de don Quijote aparecerá Dulcinea en su natural ser de aldeana, tal y como permanece en el subconsciente, y de ahí la necesidad de negar esa realidad a través del encantamiento. Sigue leyendo

Baudelaire.- Poesía completa

Ediciones 29.- Barcelona,1976.

Siguiendo con la sana manía de releer textos, me he encontrado con éste del poeta maldito descontento de todos y descontento de él mismo para quien la verdadera realidad no está más que en los sueños y para el que, cuando los sueños se desvanecen no hay otra salida que estar siempre ebrio. Todo se resume en esto: es la única cuestión. Para no sentir el horrible fardo del Tiempo que os rompe los hombros y os inclina hacia la tierra, es menester embriagarse sin tregua. ¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, como prefiráis. ¡Pero embriagáos!

Realmente resulta inquietante la obra de este hombre de quien fue un pálido reflejo su vida. No puedo -ni debo- hacer una exégesis de su obra iconoclasta, contradictoria a veces, siempre demoledora y de gran belleza formal. Vuelven a impresionarme, sobremanera, los versos de Las Flores del Mal. Vayan estos versos como ejemplo. Adjunto el texto en francés, pues -bien es sabido- la poesía no se puede traducir y la versión en español es una simple orientación, en algunas ocasiones bastante desafortunada. Sigue leyendo

Nuevas cartas a un joven poeta

Nuevas cartas a un joven poeta
Joan Margarit

Barril Barral Editores.- Barcelona, 2009

Joan Margarit, con el mismo impulso de Rilke, incluso la misma pasión, nos escribe estas nuevas cartas que si bien parecen dirigidas a los jóvenes poetas, en la práctica alcanzan el buzón del corazón y el entendimiento de cualquier lector de poesía. Y es el caso que ordinariamente lector de poesía y escritor de poesía vienen a coincidir, sin que deje de haber excepciones.

A mí estas cartas del poeta catalán, como las de Rilke, me llegan en edad avanzada, pero quiero pensar que mi escritura, lenta y perezosa y apartada de escuelas, corrientes y movimientos que, además, desconozco, todavía necesita el consuelo de unas líneas escritas con tan buena intención y un cariño, o doloroso amor, inequívoco por la poesía.

Rainer María Rilke

En mi escritura me he apañado con la lectura de la poesía y los poetas que han llegado a mis manos de manera aleatoria y fortuita. No he sido ni soy lector muy animado y, en todo caso, nunca he sido muy riguroso con mis lecturas. Y en este recorrido me he encontrado, como es fácil imaginar, con escritos, poemas y autores que no me han gustado nada y con otros, los menos, que han abierto mis ojos al asombro de la mirada sobre el mundo y movido el corazón y removido los sentimientos, como es caso afortunado de Joan Margarit. Sigue leyendo

Los bolos leoneses

Los bolos leoneses

Los bolos ocupaban algunas tardes en el pueblo, sobre todo del verano, mientras la bota de vino o el porrón que estaba en juego con la partida corría entre los jugadores. Las boleras se situaban en lugares apacibles, de suelo de tierra apropiado para marcar el campo de juego y pinar los bolos. El castro, donde se pinan los nueve  bolos grandes, las medias bolas de madera o bolas cachas para lanzarlas desde la mano corta o larga, según quien pidiera la mano o quien colocara el miche o bolo pequeño y luego contar, que ya no recuerdo cómo se hacía o el nombre de cada bolo, como el cincón o el mencionado miche, todo forma parte de una de las costumbres más singulares compartidas en las tierras del viejo reino leonés. Y de las que hacían más pueblo y vecindad. Su origen estará probablemente en los tiempos prerromanos de los astures y celtas y como juego de entrenamiento para la guerra, afinar la puntería, lanzar y atacar el castro enemigo para ver por dónde entrar. Por eso no es un juego de derribar muchos bolos, sino de acertar a dejar cae la bola y hacerla rodar para derribar o pasar la línea del miche, el soldado guardián del castro. Bueno, puede ser la historia así o de otra manera, pero siempre muy antigua. Lo cierto es que los bolos leoneses, junto con los aluches o lucha leonesa, son algunos de los referentes culturales más antiguos de un pueblo que tuvo su propia lengua, el llionés, hoy casi desaparecida y dispersa en un montón de bables o variantes muy influenciadas por el castellano. Sigue leyendo

La Gitanilla

La Gitanilla – Novelas ejemplares

Miguel de Cervantes Saavedra

Sin pelos en la lengua, Cervantes planta en las primeras líneas de La Gitanilla lo que se decía y pensaba de los gitanos, que ni era poco ni era bueno. No me atrevería a afirmar que el mismo Cervantes participara en todo o en parte de dichas opiniones, pero él las pone negro sobre blanco a la hora de abrir la novela que, siendo ejemplar en muchos aspectos y por definición, nos adentra en un mundo difícil y sórdido en el que regían las leyes particulares, el estilo de vida y los juicios propios, ajenos al común de la sociedad, para descubrir entre sus líneas también lo humano que se atesora entre quienes viven, resisten y sufren dichos mundos y, entre todo ello, lo inefable del amor. Porque La Gitanilla es, en definitiva, una novela de amor juvenil, de enamoramientos y pasiones desbordantes; pero también, aunque parezca difícil de conjugar, de íntegra honestidad y dignidad.

No se ahorra Miguel de Cervantes un merecido final feliz para esta historia de enredos en la que dos jóvenes siguen sus inclinaciones y nos los presenta abrazados a lo que da sentido y plenitud a sus vidas, que no es otra cosa que el amor en su mutua correspondencia. Sigue leyendo

La ilustre fregona

La ilustre fregona.- Novelas ejemplares.
Miguel de Cervantes Saavedra

Colección Clásicos Carroggio.- Novelas ejemplares.- Entremeses (Carroggio,S.A. de Ediciones-Barcelona, 1977)

Dejemos a salvo la particular facilidad de Miguel de Cervantes para escribir y hacerlo, además, con un estilo directo y desde la ironía. No iba a resultar distinto con “La ilustre fregona”. Reparemos, entonces, en otros aspectos.

En primer lugar, el argumento. Nos encontramos ante una novela de enredo y amor en el que la nobleza y el mundo de la picaresca andan a la par. Terminada la lectura, uno puede preguntarse en dónde hay más pícaros y se dan los mayores engaños, si entre los bajos fondos de las ciudades o en los salones de los palacios. Y no porque Cervantes lo diga de manera explícita, sino por la peculiar manera de manejar los tres ámbitos en que se desenvuelve la novela, el de la nobleza, el del amor y el de la picaresca.

La ilustre fregona” se asienta sobre una estructura múltiple en la que las historias se superponen y forman un rompecabezas por el que su autor nos arrastrará para completarlo felizmente en su desenlace, casando todas y cada una de las piezas. También participa de otra característica, que es la de asumir un propósito ejemplar. Sigue leyendo

Miguel de Cervantes- Las vidas de Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes
Las vidas de Miguel de Cervantes

Andrés Trapiello

Edita ABC, S.L. 1993.- Ediciones Folio, S. A. para la edición de 2004

El libro de Andrés Trapiello acaba con la traca de un monumental cabreo lleno de descalificaciones a Francisco Rico a cuenta de cómo éste imaginó y publicó cuál había sido la manera en que se había impreso la primera edición del Quijote, la Princeps, en la imprenta de Cuesta, en Madrid El cabreo parece obedecer, al menos, a tres razones: la primera, que no es un asunto capital para la obra; la segunda, que F. Rico le consultó a Andrés Trapiello para darle una respuesta más que para pedir opinión, y la tercera es que Andrés Trapiello  cree poder demostrar que no fue como se publica y apunta a otras posibilidades. En fin, que el uno y el otro acabaron en los periódicos cruzándose sendos artículos muy al estilo de los del Siglo de Oro entre los distintos autores, Quevedo, Lope, Góngora y el mismo Cervantes.

Discusiones bizantinas aparte, lo sustancial se encuentra en el libro que nos da a conocer y gustar Andrés Trapiello, paseándose por las vidas de Miguel de Cervantes y sus avatares de manera harto amena, creo que bien documentada, inteligente y llena de verdadera vocación poética. Tiene, ciertamente, pasajes de indiscutible belleza. Y eso es difícil conseguirlo hablando de cualquier vida y, menos aún,  de la de Cervantes. Sigue leyendo

La metamorfosis.- Franz Kafka

La Metamorfosis.- Franz Kafka

Alianza Editorial.-Decimotercera edición, 1979

La Metamorfosis.- Franz Kafka

En la acostumbrada relectura de textos, he tropezado con este cuento largo o narración corta o novela o como quiera que queráis llamarlo, que es La Metamorfosis, de Kafka. Se lee casi de un tirón y tiene la virtud de -aún conociendo de antemano el desenlace- atraparte en la angustia del relato que, a modo de pesadilla, se desarrolla hasta su final. Quizás lo más sorprendente resulta ser el aire de realismo y veracidad que se respira en algo tan grotesco y absurdo; o tal vez sea ese mismo contraste el que nos empuje a leer lo imposible para descubrir lo real de la vida misma. No sé. Lo cierto es que se han hecho tantas interpretaciones de La Metamorfosis que pudiera decirse que todas tienen algo de razón y ninguna lo explica todo. Lo mejor, sin duda, es leer la obra, sentir la inquietud de la propuesta de Kafka y reflexionar por cuenta propia. Porque, eso sí, parece imposible escapar al desafío de la obra kafkiana de buscar algunas respuestas. Si caéis en la tentación, que la disfrutéis.

González Alonso

Don Quijote, profeta y cabalista

Don Quijote, profeta y cabalista
Dominique Aubier

Ediciones Obelisco, Barcelona-1981

Que un autor no puede escapar a su tiempo es cosa natural y generalmente admitida sin discusión. Miguel de Cervantes Saavedra, el escritor, no fue excepción. Como poeta, como dramaturgo, como novelista, reflejó el mundo que lo rodeaba y proyectó sus sentimientos, miedos, ideas y pensamientos que interpretaban o trataban de explicar ese mundo de su época desde su personal subjetividad.

El caso, en el caso de Cervantes, es que no estaba del todo clara la ascendencia judía de su familia. No era una cuestión baladí en la época. La limpieza de sangre había que demostrarla y, por supuesto, pagarla con la compra de títulos de nobleza que Cervantes y su familia nunca consiguieron. Fuera judío converso o simplemente judío, también es cierta su formación erasmista. Y todo ello representaba un riesgo serio ante una Inquisición extremadamente atenta.

Pero el escritor, decimos, no escapa en ningún caso a sí mismo y su mundo. Por eso, en la lectura de sus obras, no dejamos de hallar rastros de lo que significó su vida, detalles de las experiencias, creencias y pensamientos. Es lo que Dominique Aubier, en su obra “Don Quijote, profeta y cabalista”, viene a descubrirnos. Y lo hará rastreando la monumental obra cervantina en una dirección determinada, la de los indicios y pruebas de estar ante un libro encriptado, un auténtico tratado de conocimiento esotérico, lleno de simbolismos y claves hebraicas a través de una prosa cercana, asequible, y una historia inverosímil que consigue, como el mismo Cervantes quería, que el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla. Sigue leyendo